Inspira danza esquizofrenia

REFORMA
CULTURA
Alista estreno Diego Vázquez
Apuesta Laleget por una coreografía narrativa; la memoria lleva el rol primordial
 

Erika P. Bucio. Agosto 8, 2017
Manasés y la esquizofrenia habla de la memoria. O del deseo de olvidar.
El coreógrafo Diego Vázquez halló a su personaje leyendo la Biblia. Manasés es uno de los hijos de José. Su nombre signica “el que me hace olvidar”.
Eligió la música de Johannes Brahms, su Concierto para violín y violonchelo en La menor, para contar esta historia acerca de un soldado que desarrolla esquizofrenia y que quisiera olvidar los horrores de la guerra.
Es una obra narrativa, pero lo suyo es la danza.
Vázquez ha dedicado un ciclo coreográfico a compositores románticos. “Puedo ver entre mis colegas que pocos lo hacen. Lo primero es que me encante la obra y luego estudio la partitura”, explica.
La estructura del concierto de Brahms le mostró cómo debería ser la pieza, que se estrena el próximo viernes 18 de agosto en el Teatro de la Danza del Centro Cultural del Bosque.
“El primer movimiento es un allegro súperdramático, la guerra; después, el segundo movimiento, es dramático, es el dueto de Manasés y la esquizofrenia, y el tercero, es juguetón, el hospital, y luego quise hacer unos interludios de una pesadilla y un cuarteto con camilleros”, describe el coreógrafo.
La pieza termina con un aria de Händel, compositor barroco, intervenida por el compositor Andrés Solís. Es la primera obra de gran formato desde 2013 del director artístico y fundador de Laleget Danza. 
Después de Petrushka, para 15 bailarines, el coreógrafo se había volcado en duetos y solos, como el False Cognate, de solamente 22 minutos, con música de Chopin.

“En la escena dancística mexicana, se recurre poco a obras narrativas. Casi todas son obras conceptuales donde predomina una atmósfera, y la música es, por lo general, camas acústicas, no hay un ritmo específico. Yo quería hacer una obra narrativa, acotarme a una estructura, a una narración”, dice.
Es una pieza muy personal, surgida en un periodo de crisis, añade. “Cuando estás en un momento de profunda tristeza, el ser humano convive con muchas voces, y uno tiene que encontrar la forma de acallarlas; si no las acallas, puedes vivir momentos bastante esquizofrénicos. Esta obra es también una válvula de escape”.
Laleget Danza ofrecerá funciones el viernes 18, a las 20:00 horas; el sábado 19, a las 19:00, y el domingo 20, a las 18:00 en el Teatro de la Danza del Centro Cultural del Bosque, administrado por el INBA.
‘NO HAY NEPOTISMO’
El coreógrafo asume que ser hijo de Roberto Vázquez, nombrado en febrero de 2017 como subdirector del INBA, lo coloca en el blanco de posibles acusaciones y críticas por nepotismo.
Pero el director de Laleget ataja: “Si ya tengo 12 años con mi compañía, se prue-ba que no hay nepotismo. Mi trabajo habla por mí mismo”. Durante el tiempo en que Roberto Vázquez fue Secretario de Cultura en San Luis Potosí, su hijo no pudo presentarse en ese Estado, ni tampoco pudo hacerlo en el Cenart cuando su padre fue el director ni recibir apoyo del entonces Conaculta cuando fue funcionario bajo la administración de Consuelo Sáizar.

“Este caso es distinto”, asegura el coreógrafo, “porque este (montaje coreográfico) es un compromiso firmado antes de que (mi papá) entrara al INBA”.
Incluso, para este proyecto, buscó dos veces, sin éxito, aclara, apoyo del Centro de Producción de Danza Conemporánea, administrado también por el Instituto.
La firma del convenio para el montaje le permitió cubrir parte de la producción y honorarios de su equipo.